Luego de realizar el balance de la publicación de la Ley de Convivencia Vial, quedan temas por resolver desde el ámbito legal e infraestructura, para una mejor convivencia de los distintos modos de transporte por las calles de Chile. Al analizar los informes de CONASET del 2018 al 2020 se pudo constatar que 8 de cada 10 personas que se movilizaron en bicicleta tuvieron lesiones en un accidente de tránsito.
El auge y el aumento de medios de transportes alternativos en la última década hizo necesaria una legislación que permitiera que los distintos medios transiten en condiciones de mayor seguridad. El 53% de los accidentes de tránsito ocurren a los usuarios más vulnerables, según información del MTT. Así nace la Ley de Convivencia Vial, que a dos años de su entrada en vigencia, no ha tenido el impacto esperado en la sociedad.

Distintos modos de transporte compartiendo ciclovías por Av. Simón Bolivar en la comuna de Nuñoa
(Foto elaboración propia)
Existen varias agrupaciones que reúnen a ciclistas de todo el país. Entre ellas se encuentra Revolución Ciclista, que con más de 100 mil adherentes, se posiciona como una de las más relevantes. Para el vocero de la organización, David Gómez, no existe una diferencia sustancial entre el periodo previo a la publicación de la Ley y los dos años posteriores, en los que no se ha visualizado una materialización de lo expuesto en la normativa.
“No vemos ningún cambio, solo existirá cuando se cumpla la Ley de Convivencia Vial. No hay diferencias con los ciclistas que han fallecido antes de la Ley, y los que murieron posterior a la Ley”, declaró el vocero.
Para la realización del balance, se compararon los periodos 2016-2017 con los dos años posteriores a la entrada en vigencia de la legislación (2018-2019), a partir de los informes anuales de CONASET sobre los “Siniestros de Tránsito de Ocupantes de Bicicletas” que toman en consideración los siguientes factores: el número de siniestros totales, fallecidos, accidentes graves, menos graves, leves y el total de lesionados.
Al analizar los resultados, se observó una mejoría respecto a la cantidad de siniestros en los cuales se vieron involucrados peatones y motocicletas. En el caso de estas últimas, entre ambos periodos se evidenció una disminución de un 4,2%. Mientras que en los peatones los siniestros disminuyeron en un 17.5 %. De igual manera, es posible visualizar una reducción en la cantidad de fallecidos totales en un 4%, como se puede apreciar en el siguiente gráfico.
Al momento de ver las cifras de los usuarios en bicicleta, es donde se puede observar un balance sin diferencias, a pesar de la implementación de la Ley. Entre ambos periodos se identificó una disminución de un 0,4 %, mientras que, en el año 2020 producto de la pandemia, aumentó drásticamente la cantidad de fallecidos en un 28%.
La deficiencias que ha tenido la Ley de Convivencia Vial para su correcta aplicación son múltiples. Por un lado el incumplimiento de los plazos para la publicación de los reglamentos, que hubiese permitido una modificación oportuna en la infraestructura de ciclovías y conocimiento de los elementos de seguridad para los ocupantes de ciclos. Esto, sumado a que exista una mejor transparencia de las rutas que pueden utilizar los ciclistas.
Hoy queda esperar que se incorporen las modificaciones que establece el reglamento recientemente publicado y la aprobación del proyecto de Ley “Centro Automatizado de Tratamiento de Infracciones (CATI)”, iniciativa que permitirá cursar multas a través de cámaras ubicadas en avenidas principales y de mayor cantidad de accidentes, con el objetivo de controlar los excesos de velocidad. De esta manera, se espera poder igualar las condiciones de tránsito y seguridad para todos los medios de transporte, en un período en el que los chilenos están cambiando las formas de trasladarse y en el cual cada día hay más bicicletas en las calles.
